El riesgo de vivir por encima de tus posibilidades

Hoy que el calendario me da un respiro, quiero dedicar unos minutos a responder a la pregunta, que me han planteado más de una vez y que siempre intento responder comparando la gestión de un país con la de una familia. “España está creciendo una barbaridad, ¿realmente somos la locomotora de Europa, y el Gobierno, desde el punto de vista de la Economía, está haciendo las cosas bien?”
Ciertamente, España cerró el 2024 con un crecimiento económico del 2,7%, una de las tasas más altas de la Unión Europea. A primera vista, esto parece una buena noticia: la economía se mueve, se crean empleos y el consumo aumenta. Pero detrás de ese buen dato, se esconde una realidad preocupante. Nuestro país sigue acumulando niveles de deuda y déficit público que, de seguir así, podrían convertirse en una amenaza seria para la estabilidad futura.
Antes de continuar con el desarrollo, para los no iniciados (y para algunos de mis alumnos) es importante dejar claro ¿Qué significan la deuda y el déficit?
- La deuda pública es el dinero que el Estado debe, porque ha pedido prestado en el pasado para pagar cosas como pensiones, sueldos de funcionarios o infraestructuras. Es como una hipoteca, pero del país.
- El déficit público es cuando un país gasta más dinero del que ingresa en un año. Es decir, si el Gobierno recauda 100 pero gasta 110, tiene un déficit del 10%.
En 2024, España tiene una deuda del 108,9% del PIB; Producto Interior Bruto, es decir, todo lo que el país produce y por tanto vende o podría vender (con podría me refiero a la producción del sector público) en un año; y un déficit del 6,7%. Para que se entienda: es como si una familia que ganara 30.000€ euros al año, debiera 32.670€ y además, gastara 2.000€ más de los que ingresa cada año. A largo plazo, esto es insostenible.
No se puede vivir eternamente por encima de nuestras posibilidades
La economía de un país no es tan distinta a la de una familia. Entendido lo que es el PIB de un país, imaginemos que el PIB de la familia se asimilara a todo lo que esa familia puede comprar en un año, para atender a sus necesidades.
Desde una óptica empresarial y de buena salud financiera, la acción de pedir prestado debe ir destinada a inversión, así lo entendemos las familias que acudimos al banco para pedir un préstamo para una casa o un coche, incluso para momentos difíciles. Sin embargo, sería una administración familiar muy irresponsable, si cada mes se gastara más de lo que la familia ingresa, porque el banco “de momento” te da crédito, confía en que se lo devuelvas.
Es cierto que tu capacidad de compra aumenta con lo que el banco te presta, en nuestro símil, tu PIB familiar irá creciendo y por tanto “aparentemente” tus vecinos verían que la cosa te va genial y tu familia es la locomotora de tu comunidad de vecino, eres de Champion League. Pero tarde o temprano habrá que ajustar porque el banco, cuando alcances tus niveles máximos de endeudamiento dejará de confiar en ti y no te prestará más, porque los préstamos hay que devolverlos… y con intereses.
España lleva más de una década con un elevado nivel de endeudamiento. La pandemia agravó el problema, y “la suerte” que tenemos como país, es que esa circunstancia ha generado una situación que si no generalizada en Europa, es más habitual de lo razonable. Pero eso ya pasó, hace más de 5 años del fatídico suceso y sería lógico empezar a ajustar las cuentas. Sin embargo, seguimos gastando más de lo que ingresamos, y financiando esa diferencia con más deuda y ¡¡¡subida de impuestos¡¡¡
¿Falso crecimiento?
Para contestar a esta pregunta, habría que tener en cuenta algún que otro indicador. Uno que desde mi punto de vista es muy relevantes, el crecimiento del empleo público, y ahí van unos datos:
- En febrero de 2025, España alcanzó los 3.053.111 empleados públicos, lo que representa un aumento del 2,81% respecto al mismo mes del año anterior.
- Desde el 2018, cuando la actual Administración llegó al poder el número de funcionarios estatales ha aumentado un 42,6%, pasando de 322.264 empleados a 459.561.
¿Esto que quiere decir ?. Pues que construimos una fabulosa palanca para aumentar el PIB, tenemos más sector público con capacidad de gasto. Aumentando lo que el Sector Público “produce”, pidiendo prestado, aumentamos el PIB y así, de momento aparentamos que somos los mejores de la Comunidad, ya sea europea o de vecinos.
Las consecuencias de no actuar
Si no se corrige este rumbo, desde la óptica familiar, llegará un momento en que es familia se verá abocada en apretarse el cinturón severamente y pasar muchas penalidades cuando el banco le corte el grifo. Desde la óptima del país, la situación será similar. Si no corregimos el rumbo estamos alimentando riesgos importantes:
- Pérdida de confianza de los mercados, lo que encarecería aún más la deuda,
- Menor capacidad de inversión pública en el futuro, porque gran parte del presupuesto irá solo a pagar intereses y no a lo importante, educación, sanidad o infraestructuras.
- Gravísimas tensiones sociales, en el momento que haya que aplicar los recortes más duros de golpe.
Conclusión:
España está creciendo, si. Pero un crecimiento inducido por un aumento desorbitado del sector público y por tanto un crecimiento “falsificado” a base de endeudamiento. Como cualquier familia, un país también necesita tener unas cuentas ordenadas, gastar en lo importante y vivir dentro de sus posibilidades. Un país debe prepararse para los momentos difíciles, ya que, si no tienes capacidad de endeudamiento en esos momentos, se pasará muy mal. Y el límite del endeudamiento ya se ha superado con creces.
Nuestros gobernantes y todos nosotros deberíamos ser conscientes de esto, tener una visión a largo plazo y pensar en un futuro incierto. En definitiva, nuestra locomotora de Europa se acerca peligrosamente al abismo. Y este abismo llegará en forma de graves tensiones sociales cuando aparezca nuestra vieja amiga la “Prima de Riesgo”. Pero eso ya será motivo de otra explicación.






